La civilización del agua se trataba de una sociedad basada exclusivamente en el uso, distribución y comercialización del agua.
El día a día de un ciudadano promedio de esta sociedad giraba en torno, de manera casi exclusiva, alrededor de esta.
Sus habitantes despertaban, y lo primero que hacían era levantarse de sus cómodas camas de agua, solo para deslizarse a la habitación en donde se acicalaban, para comenzar a lavarse frondosamente el rostro, con abundante agua. Se limpiaban también las cavidades bucales, con igual cantidad de agua.
Otros, no pareciéndoles suficiente aquello, derramaban por todo su cuerpo aquel líquido, o se zambullían en él por unos cuántos minutos.
Cualquiera fuera la elección, en ambos casos, cerraban esa rutina mañanera con un gran vaso lleno de agua siendo ingerido de golpe.
Su rutina continuaba con ellos saliendo a trabajar en distintas labores, todo con el fin de conseguir liquidez financiera suficiente para poder solventar el gasto de vivir con agua, cada vez más agua.
Siempre había alguien haciendo una pausa para tomar agua. Su comida era preparada a base de agua, de diversas maneras. Con seres que se habían alimentado de agua, con especias y saborizantes, pero siempre con agua.
Incluso sus reuniones sociales eran a base de agua. Se reunían en rondas para charlar mientras se turnaban en beber agua de alguien que les servía gustoso. O, en ocasiones, compraban botellas y latas de agua, toneladas de ella comprimidas en aquellos envases, y se sentaban a reír alrededor de su consumo.
Para la civilización del agua, una sociedad basada cas única y exclusivamente en el agua, el agua tenía poca importancia.
Nadie se ponía a hablar de ella. Habían quienes la recordaban, pero solo cuando faltaba, antes de ser repuesta.
Tanta era la tan poca importancia que le daban, que cuando unos niños, tras descubrir la fuente de toda el agua, por su curiosidad de infantes, buscaron alertar a la sociedad sobre su deplorable estado y su próxima extinción. Los ciudadanos prefirieron masacrar a los niños, dejar que su sangre volviera a alimentar a la tierra, porque creían que así surgía el agua en tiempos ancestrales, y por eso la gente en el pasado orquestaba guerras interminables sin motivo alguno.
Y aquello volvió a ocurrir.
Como lo predijeron los niños, la fuente del agua se secó, la sociedad del agua colapsó.
Comenzaron a masacrarse uno a otros buscando revivir el nacimiento, pero la sangre solo envenenó los causes que aún querían vivir, y nadie sobrevivió.
Fin.
Manuscrito en Cuaderno de Sensorialidad Rosada.