jueves, 4 de enero de 2024

Amor para vivir

         La joven duquesa vivía con el corazón dividido. Creció amando las historias de romance, que leía con frecuencia, a la vez crecía para seguir los pasos de su padre y valorar el deber que adquirió de nacimiento.

        Así, una noche despejada, al ver pasar una estrella fugaz, pidió su deseo. Para cumplir ambos ideales de su alma, se dividió en dos.

        Para cumplir ambos ideales de su alma, se dividió en dos.

        Una fue a vivir su romance con un caballero con quien se había enamorado perdidamente, vivió su vida, adquirió responsabilidades y fue feliz.

        La otra mitad, se casó por conveniencia y aprendió a amar a su pareja. Cumplió con sus responsabilidades y fue feliz.

        Al momento de su muerte, volvió a unirse y vio que la proporción de tristeza en ambas vidas era la misma, y que el romance en su vida como plebeya había pasado a ser un elemento más en su vida, lo mismo que con sus responsabilidades en la vida de duquesa.

        La vida entera, en ambos casos para ella, había sido cada cosa que la alegraba, la entristecía, le daba rabia y la hacía sentir viva.

        En ambos casos, fue feliz.

Fin.


Manuscrito en Cuentario Celeste araña.

miércoles, 3 de enero de 2024

Cometer errores

        Sobre la faz de la tierra, bajo el sol, existen todo tipo de criaturas y sin fin de ocupaciones. Tal era el caso de cierta entidad que, llevando en cuenta su experiencia, había reencarnado ya setenta veces siete.

        Ahora, encontraba placer en criticar a las demás almas, pero ella lo llamaba exhortar, amonestar, aconsejar, y toda palabra bonita para no decir criticar.

        Cierto día en cierto mes, se cruzó caminos con un espíritu joven, caótico, que se pasaba la existencia echando a perder cada nuevo oficio que tomaba. No era recriminado, puesto que no afectaba a terceros, pero para el ojo exhortador de esta entidad, tanto desorden le ardía en el alma.

        Estaba entonces, el pequeño celebrando sus tres años y dos meses comiendo de forma incorrecta una manzana, cuando la entidad se acercó a amonestarlo:

—Las manzanas no se comen así, comerlas directamente es como comer hambre.

        El pequeño espíritu asintió pretendiendo escuchar sus palabras, sin embargo, no dejó de comer la manzana de forma incorrecta.

        La entidad comenzó a entrar en un estado de cólera y exigió que atendiera a su exhortación, a lo que el espíritu menor respondió:

—¿Alguna vez probaste la manzana de esta forma? Seguro que sí, por eso sabes que es como comer hambre. Gracias por querer avisar, pero así como tu viviste tantas veces para cometer errores y aprender de ellos, yo también quiero hacerlo. Más ahora, siendo consciente, esta es mi primera vida.

        Y así continuó, comiendo la manzana de forma incorrecta hasta que se hartó.

Yo que sé.


Manuscrito en Cuentario Celeste araña.

Días, horas

         Una entidad milenaria de origen desconocido se quejaba todos los días por distintas razones, y en aquel día en particular se encontró con un espíritu recién nacido, perfecta víctima para sus plagueos.

        El pequeño espíritu escuchó atento, como si las rabietas de aquel ancestro le sonaran a sermón o buen consejo de quien es más experimentado.

        Como era de suponerse, el pequeño espíritu no entendió nada, y de lo poco que llegó a entender, no logró coincidir en opinión con el mayor. Una inquietud, en específico, fue la causa de su confusión. El antiguo espíritu se quejaba de cómo no tenía tiempo para nada porque los días le duraban segundos, los meses como horas y los años, apenas como días.

        El desconcierto en el rostro del menor fue tan evidente que hasta logró detener la cascada sin final de palabras del mayor, y este lo encaró, inquiriendo en sus motivos. El espíritu menor respondió simple y llanamente: "No comprendo tu tiempo".

        Cuando el mayor le pidió que explicara qué no entendía exactamente, respondió: "Dices que tus días te saben a segundos, y los meses a horas, pero para mí, un día pasa tan lento, un mes me sabe a eternidad. ¿Será porque aún me quedan siete meses para cumplir un año existiendo?"

Continuará...


Manuscrito en Cuentario Celeste araña.

martes, 2 de enero de 2024

La bondad del pollo

         La mujer sacrificó al último pollo que le quedaba para alimentar a un pobre niño hambriento, un desconocido que por azares del destino apareció a su puerta.

        Al final, el niño resultó ser nada más y nada menos que una entidad celestial que la premió por su bondad.

        Pero ¿fue buena siendo cruel? Porque la bondad de una persona se mide siempre desde el punto de vista de quien sale beneficiado, de sus pares y de quienes se compadecen de él.

        Qué pasa cuando la misma acción bondadosa afectó a otros. Es por eso que la divinidad del pollo apareció para castigar a quien asesinó en vano a su fiel creyente. Pero la mujer qué iba a saber.

        Así, el dios celeste y el dios de los pollos comenzaron una guerra poco bondadosa.

¿Cómo es este el fin?


Manuscrito en Cuentario Celeste araña.

lunes, 1 de enero de 2024

Maleza


         Lo que la mayoría de la gente consideraba maleza... era maleza. Para otros también eran remedios naturales, al menos alguno que otro debía de serlo. Para ella, era algo bello que admirar. 

        También había cierta belleza en considerar los detalles sin preocuparse por su utilidad. Aunque esto no era del todo cierto. En medio de su belleza, cada que algún abejorro o insecto se paseaba entre los pétalos de cada flor, siempre estaba presente en la mente su arduo trabajo para preservar la flora del planeta. Pero aún con aún con eso no dejaba de ser para admiración.

        Comenzó pequeño. Ojeadas pasajeras se convirtieron en momentos en los que no podía apartar la mirada. Pronto la joven se encontraba a sí misma divagando por horas con el pensamiento o la mirada puesta en aquella alfombra colorida.

        Así, a la joven dejó de importarle el ensuciarse los pies en el fango recubierto de césped, todo para llegar a sentir los pétalos y hojas. El angosto arroyo pronto estrenó un puente hecho de tabla simple, con esto llegaba sin más problemas hasta su destino.

        Cuánto tiempo habrá pasado. Todas sus obligaciones pasaron a segundo plano, y lloraba amargamente cada que la maleza era cortada. Sus lágrimas también comenzaron a servir de fertilizante en esos momentos, y como el ritmo de su crecimiento aumentó, también lo hicieron las limpiezas.

        Las lágrimas no fueron suficientes y pasó a dar de su sangre. Cuando esta no bastó, la sangre de alguien más sirvió.

fin?


Manuscrito en Cuentario Celeste araña.

ESCUETOS

Érease una vez, una pequeña araña que le tenía miedo a los arácnidos. Era así, hasta que un día se miró al espejo. Miró sus ocho ojos y sus ...